Punto final en un manuscrito del siglo XVIII.

5 pasos que debes dar para revisar tu manuscrito

El primer borrador de un libro nunca es el definitivo. A los que escribimos nos gustaría que lo fuera, pero nunca lo es, no nos engañemos. Es imposible escribir un texto, ya sea de ficción o de no ficción, y que esté perfecto al llegar a la última frase. De modo que te voy a explicar cinco pasos que debes dar para revisar tu manuscrito.

He conocido a autores de cierto renombre y todos aseguran que escriben hasta cinco versiones de sus textos y, desde luego, ninguno escribe menos de tres. Esto es lo normal, aunque se te caiga un poco el alma a los pies al leerlo. Algunos me han contado, entusiasmados, que esa fase de cortar, reescribir y corregir es la que más les gusta. Sin embargo, los que no somos escritores expertos, tendemos a ser un poco osados y creemos que, si hemos puesto la palabra «fin», significa que nuestro libro «no necesita nada más».

Yo entiendo que el momento en que se da por terminada la escritura de un libro es abrumador y desconcertante. Uno tiene el texto delante y no sabe muy bien cómo seguir. Es muy habitual tener una sensación de desconcierto, preguntarse cuál es el siguiente paso sin saber dónde encontrar una respuesta clara. Si me permites, te voy a dar una clarísima: no lo envíes a una editorial sin revisarlo primero.

En este artículo que escribí hace tiempo te daba unas pautas para hacer esa revisión. Ahora he elaborado esta breve guía de cinco pasos que te ayudará a revisar tu manuscrito de una forma ordenada y poniendo el ojo donde lo pondría un editor en una editorial.

1. Dejar reposar el manuscrito

Esto lo habrás leído una y mil veces, pero es fundamental. Una vez terminado, hay que dejar reposar el manuscrito. Tienes que meterlo en el cajón un par de semanas o incluso un mes. Intenta olvidarlo por completo y pon la mente en otras cosas.

Una vez que hayas descansado un poco de tu propia creación, tendrás que hacer varias lecturas, con diferentes objetivos en mente.

2. Primera lectura. Ser tu propio editor

En la primera lectura tienes que ser tu propio editor y ver el conjunto completo. Esto es complicado, porque hay un momento en que no eres capaz de ver tu propio trabajo de forma objetiva, por eso insisto tanto en descansar del texto un mes.

Esta es la fase de edición, entendiendo la palabra «edición» como la revisión profunda del texto, como expliqué en este artículo. Es el trabajo que hace el editor cuando recibe un manuscrito. Pero que lo haga un editor no quiere decir que el autor no deba hacerlo antes de enviar una propuesta a una editorial.

Te propongo que hagas la lectura intentando responder a estas preguntas, que son las que se hace cualquier editor cuando empieza a leer un libro pensando en su posible publicación.

a. ¿La historia funciona?

¿Tiene sentido? ¿Es verosímil? ¿Interesa? Recuerda, «verosímil» no quiere decir «realista». Puede haber dragones multicolor, pero tienen que tener sentido en el contexto.

b. ¿La estructura tiene sentido?

En ocasiones, queremos hacernos los originales con una estructura enrevesada que no hace ningún favor al texto. Piensa si la estructura casa con la historia, si ayuda a contarla. Si no lo ves claro, revisa y reescribe. A lo mejor es más útil una estructura más lineal para contar la historia.

c. ¿Todos los capítulos consiguen que avance la historia?

¿Hay algún capítulo que no aporta nada o que no se entiende? Tienes que decidir si se puede eliminar o hay que reescribirlo.

d. ¿Los personajes evolucionan?

¿O siguen siendo iguales al final de la historia? Los personajes en una novela tienen que sufrir algún cambio. No pueden terminar su periplo siendo la misma persona que la empezó. Aquí hay un artículo bastante interesante sobre el tema.

e. ¿El ritmo consigue mantener el interés del lector?

¿Los capítulos avanzan de forma tediosa y aburrida? ¿Tienen todos el mismo ritmo? Lee tu texto en voz alta y enseguida notarás si todas las oraciones tienen la misma extensión y estructura, por ejemplo. Eso hace que el ritmo sea monótono.

3. Segunda lectura. Ser tu propio corrector de estilo

Una vez que la estructura está organizada y la historia funciona, llega el momento de fijarse en otras cuestiones. Tienes que hacer otra lectura en la que vas a seguir siendo editor y corrector de estilo, pero ahora vas a ir más al detalle.

a. Busca las palabras más adecuadas

Intenta utilizar adjetivos y verbos interesantes. Busca formas diferentes de describir una escena. No escribas del mismo modo que hablas. Intenta que no repetir adjetivos ni verbos.

b. Elimina oraciones, imágenes o escenas que no añaden nada

Intenta no excederte a la hora de intentar ser original. Esto parece una contradicción con lo anterior, pero es posible que, por querer buscar palabras interesantes o poéticas, el texto suene forzado.

c. Asegúrate de que el texto fluye

Añade alguna explicación si hay partes de la acción que no se entienden, cuando se cambia de escenario, por ejemplo.

d. Elimina repeticiones

Cuando digo «repeticiones», no me refiero solo a palabras, que ya he mencionado en el punto a). Es fundamental no repetir estructuras de oraciones, imágenes, escenas, ni diálogos.

También es muy importante que los personajes no hablen todos igual. Esto me lo encuentro mucho en mis lecturas. No todos pueden decir los mismos tacos o las mismas coletillas en los diálogos.

4. Tercera lectura. Ser tu propio corrector ortotipográfico

Esta corrección que se llama ortotipográfica, porque te vas a fijar en la ortografía y en las cuestiones tipográficas. En las dos primeras lecturas te has fijado en el conjunto de la obra, ahora tienes que ir al detalle: tienes que prestar atención a la gramática, las erratas, los márgenes, los sangrados de línea, las rayas de diálogo, etc.

En esta fase también es importante revisar errores técnicos, es decir, datos que no hemos investigado a fondo. Por ejemplo, si en el texto se habla de tiburones en el Cantábrico, habrá que confirmar si los hay en esa costa y qué tipo de tiburones son. Si el tema central es el huracán Katrina, es importante situar la historia en el mes y el año en que tuvo lugar.

En el caso de que sea una historia de pura fantasía, en la que hay dragones de colores con lenguas negras, tienes que asegurarte de que sea verosímil. Si los colores son importantes para la trama, revisa que no se te haya escapado un dragón blanco. Si lo que has querido contar que ese dragón es el patito feo del grupo, comprueba que no hay confusión, que se entiende el significado de esa diferencia de colores.

5. No intentes tomar un atajo

Te aseguro —por experiencia— que es imposible hacer estas comprobaciones en una sola lectura. Son tres lecturas completamente diferentes, de ahí que los autores renombrados de los que hablaba al principio me dijeran que hacían un mínimo de tres versiones. Probablemente seguían estos pasos.

Te puedes crear tu propia lista de cosas que sabes que son tus puntos débiles. Por ejemplo, si se te dan fatal las comas o la puntuación en general. En la lectura de erratas y gramática, presta especial atención a eso; consulta manuales, como este, sobre puntuación. O entra en la web de la RAE.

Esto quizá te obligue a hacer una lectura más, pues es difícil revisar la puntuación y las cuestiones técnicas al mismo tiempo.

Otra opción es hacerte una lista de los datos que quedan por confirmar mientras escribes. Probablemente, tendrás que resolverlo en la primera lectura, porque, si resulta que no hay tiburones de seis metros en el Cantábrico y la historia necesita un tiburón, a lo mejor tienes que cambiar el lugar en el que ocurre tu novela.

¿Se te ocurren más pasos importantes que dar para revisar un manuscrito? Compártelos conmigo.

Foto: Texto siglo XVII. Benjamin Earwickr. Dreamstime.

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Ana Bustelo

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