Sigue las instrucciones
Hace muchos años trabajé en una empresa que producía suplementos publicitarios para diferentes medios escritos. Éramos un equipo muy pequeño y nos tocaba hacer de todo. En una ocasión me pidieron que tomara parte en el proceso de selección de los periodistas que iban a redactar el contenido de dichos suplementos. La empresa publicó un anuncio en diferentes periódicos (estoy hablando de la era preinternet) en el que al postulante se le exigían cinco cosas. Lo recuerdo muy bien, porque eran bastante estándar en aquellos tiempos, abrías un periódico y había miles de anuncios que pedían lo mismo.
- Una licenciatura.
- Nivel muy alto de inglés.
- Una carta explicando por qué creían que eran adecuados para el puesto.
- Currículum de no más de una página.
- Foto (de carnet).
Cuando llegaron más de 1.500 solicitudes, me explicaron que yo tenía que hacer una primera criba en la que nos quitaríamos de encima casi 500. ¿Cómo se hace eso?, pregunté. Muy sencillo, me respondieron. Todas las que no lleven foto las metes en la caja de las descartadas. ¿Así, sin más? Sí, así, sin más. Solo tenía que confirmar que no había foto adjunta. Me deshice de más de un tercio, efectivamente.
Os imagináis con qué criterio se llevaba a cabo la segunda criba ¿verdad? Metiendo en la caja los currículums de más de una página. Ahí liquidé otro tercio… y no os voy a aburrir con relatos sobre las entrevistas por teléfono en inglés con gente que juraba por lo más sagrado que era bilingüe porque veraneaba en Mallorca.
Las normas e instrucciones existen por un motivo
En ese momento entendí por qué no había recibido respuesta de no sé cuántas empresas a las que había enviado mi currículum sin que nadie me lo hubiera pedido. Entendí por qué era tan habitual pedir una foto, aunque descubrí que después ni la miraban.
Lo que os quiero transmitir con esto es la lección que aprendí entonces y que nunca he olvidado: si quieres dar una imagen profesional, tienes que seguir las instrucciones. Si estás pensando en enviar tu manuscrito a una editorial, es importante que hagas un trabajo previo para que no te rechacen, como hice yo con los que no enviaron su foto. En realidad, ya os hablé del asunto en este artículo y en este otro.
Si en la web de la editorial que te gusta dejan claro que solo publican novelas románticas, no envíes una novela de ciencia ficción. Haz una prospección y busca editoriales de ciencia ficción. Si en la web se explica que únicamente reciben manuscritos entre el 7 de enero y el 30 de marzo, no lo envíes el 27 de mayo. Si hay un límite de extensión, no envíes una novela ocho veces más larga de lo que se indica. Si te piden, por favor, que no envíes el libro entero, no envíes el libro entero. Si, por el contrario, te lo piden entero, ENVÍALO ENTERO.
A mí me parece bastante fácil de entender. Sin embargo, hoy mismo he leído un artículo en LinkedIn en el que la directora de una editorial cuenta las cosas asombrosas que recibe, a pesar de que explica muy claramente en su web y en sus redes qué es lo que están buscando.
Parece que los editores nos repetimos, pero es que quizá se nos esté olvidando que las «normas», en general, existen por un motivo. En este caso concreto es evidente: si una persona no es capaz de seguir unas instrucciones sencillas, probablemente no será fácil trabajar con ella.
¿Qué os parece? ¿Habéis recibido propuestas absurdas en vuestros trabajos o currículums que no se ajustan a nada de lo que se pedía? Contadme.
La ilustración la he hecho con ChatGPT.
2 respuestas
Buscando cocineros o camareros para el restaurante venía gente que aseguraba haber trabajado en locales con estrellas Michelín y luego no distinguían una lubina de un salmón. O camareros que juraban haber dirigido plantillas de decenas de personas en hoteles de sopotocientas estrellas y no eran capaces de pelar una naranja o llevar un rango de 4 mesas.
Hola, Fernando. Gracias por compartir esta experiencia. Se cumple lo de que en todas partes cuecen habas. Se miente en cualquier profesión y no hay quien lo entienda. Yo comprendo que te puedas dar un poco de autobombo en el currículum, pero mentir de esa manera es absurdo. Se te ve el plumero en la entrevista y si no, en el primer día de trabajo. No te haces ningún favor a ti mismo y haces perder el tiempo a los demás. Es mejor decir que no tienes ni idea, pero estás deseando aprender que contar esas milongas.