Una conversación con Gloria Gutiérrez, de la Agencia Balcells

Muchos autores que empiezan me preguntan si yo les recomendaría acudir a una agencia literaria. Si estuviera en Estados Unidos o en el Reino Unido me sería fácil responder: es imposible publicar sin agente. En España (y en otros países de Europa), sin embargo, es muy corriente empezar sin agente y contratar uno cuando ya se han publicado varios libros. Así que la respuesta no es evidente. Depende de lo hábil que seas vendiéndote, de las ganas que tengas de hacerlo, de los contactos que tengas en el mundo editorial, de si te apetece que la agencia se lleve entre un 15 y un 20 por ciento de tus ganancias…

En principio, yo sí aconsejaría ponerse en manos de una persona especializada que lleve todas las cuestiones monetarias y administrativas y que, además, pelee por ti mientras tú estás en casa escribiendo, que bastante complicado es. Por otra parte, conozco a muchos autores a los que les ha ido muy bien solos y, hoy día, con la autopublicación, se está abriendo un mundo de posibilidades. No hay más que ver lo bien que le va a Ana González Duque y lo mucho que sabe de marketing para escritores.

Como veis, el asunto resultó ser algo más complejo de lo que parecía cuando me plantearon la cuestión, así que me puse a la tarea de recabar información para dar una charla sobre el tema en La Plaza de Poe. (El año que viene volveré a darla y hablaré de cómo se presenta una propuesta editorial). Lo primero que hice fue llamar a Gloria Gutiérrez, que lleva más de treinta años en la Agencia Balcells —adonde llegó en 1983— y lo sabe todo del mundo editorial.

Agencia Carmen Balcells, ¿la primera agencia literaria en España?

Los que nos dedicamos a los libros tenemos la sensación de que Carmen Balcells fue la primera agente literaria de este país, probablemente porque fue la primera en hacer las cosas de forma diferente. Pero existían otras antes de que ella viniera a revolucionar los contratos editoriales en España. De hecho, la propia Balcells empezó trabajando en la delegación en Barcelona de ACER, una agencia –que todavía funciona, con sede en Madrid– fundada por el escritor rumano Vintila Horia. También por esos años ya estaba en marcha Julio Yáñez, otra agencia que sigue existiendo hoy en Barcelona.

Cuando le pregunto a Gloria Gutiérrez, me explica que en lo que fue pionera Carmen Balcells fue en representar autores de lengua española, porque estas agencias que menciono, representaban a editoriales extranjeras. En realidad, me dice Gutiérrez, desde que empezó Balcells ha habido pocas agencias. Han empezado a proliferar en los últimos diez o quince años. Ella fue la primera y durante mucho tiempo la única que llevaba autores hispanohablantes.

Siempre se ha traducido mucho en España y para eso sí había agencias. Otra de alcurnia es International Editors, que empezó en Argentina, y después se instaló en Barcelona, donde siguen actualmente. «Isabel Monteagudo [presidenta de International] lleva muchos más años que yo», me dice Gloria. «En sus orígenes, también llevaba solamente a autores extranjeros y desde hace unos años, con Maru de Montserrat han empezado a llevar autores de habla española».

Gloria entró en Balcells porque Carmen estaba buscando alguien para llevar el departamento de libro extranjero, precisamente. «Son trabajos muy distintos», asegura Gloria. «No es lo mismo llevar autores españoles que llevar extranjeros. Al ocuparte de libros extranjeros, te llega todo ya muy filtrado y editado, por lo tanto, simplemente tienes un mercado español en el que vender. En cambio, si representas a un autor, lo representas para todo y para todo el mundo. Y le representas desde el momento mismo en que se pone a escribir, cuando no tiene obra, o asumes toda su obra y es otra historia». Gloria Gutiérrez lo sabe bien porque se pasó casi veinte años haciendo libro extranjero y luego pasó a llevar a autores patrios.

Una cosa que siempre me ha interesado es si las agentes acompañan al autor desde el momento en que se pone a escribir. Quiero saber si hacen la función de editores y ofrecen sugerencias sobre el texto. Gloria me dice que sí, pero cada autor es un mundo. (Frase que no nos cansamos de repetir los que nos dedicamos a esto) y depende de lo que quieran. «Hay autores que se apoyan mucho en el agente, desde el momento en que están creando, y otros que entregan el texto cuando consideran que está acabado, que es la versión definitiva. Algunos me piden que vea lo que están escribiendo. Entonces, doy mi opinión. Pero no hago de editora». La Agencia Balcells tiene un departamento de edición y también cuenta con gente externa que hace muy bien este trabajo. Si los autores lo piden, hacen unas lecturas y unos informes estupendos, pero sólo si lo piden.

Quiero saber por qué Gloria recomendaría a un autor que contratara a una agente y me responde algo muy parecido a lo que decía yo al principio de este artículo.

«Suelen querer concentrarse en la escritura», me dice. «Todo lo que la agencia le quite de encima respecto a la relación con los editores, les ahorra preocupaciones, gestiones, trabajos, tensiones, y les vale la pena. Esto no quiere decir, por supuesto, que ellos no puedan tener la relación que quieran con el editor en lo que se refiere al texto, sugerencias, cambios, comprobaciones, etcétera. Yo estoy hablando de la parte contractual y de gestiones. Yo creo que hay muchos motivos para querer tener un agente. Pero también hay autores, cada vez menos, que se ponen en manos del editor y dejan que se ocupe de todo».

¿Cómo se decide en Balcells qué autores llevar?

«Nos tiene que gustar su obra, pero no solo eso, tenemos que creer que podemos ayudar a vender el libro», asegura Gloria. «Más de una vez hemos dicho que no, porque no vemos la posibilidad de colocarlo. Tenemos que tener la seguridad de que nosotros podemos ayudar al autor. Somos muy selectivos, pero no estamos cerrados a nada, hoy día estamos cogiendo a muchos autores y estamos descubriendo algunos, de hecho. Pero tenemos que creer en el texto, porque si no, no vale la pena. Hacer la más mínima gestión por un texto en el que no crees, es muy difícil. A veces nos preguntan “¿Habéis pensado coger autores de autoayuda, que se venden mucho?”, pero decimos que no porque no somos los agentes adecuados. Habrá otros agentes que lo hagan mucho mejor que nosotros porque creen en ello. Nosotros estamos muy especializados en narrativa, hacer autoayuda ahora sería poco coherente. Tenemos que creer en lo que estamos gestionando. Alguna vez hemos dicho que no a algo que luego ha funcionado muy bien, pero el hecho de decir que no, significaba que no éramos los agentes adecuados».

¿Se firma un contrato con el autor?

«Sí. Es un contrato muy simple y el autor se puede salir cuando le parezca. Nuestro estándar es un contrato de dos años que después, se renueva tácitamente, de año en año a no ser que tres meses antes cualquiera de las dos partes diga que no quiere seguir. Entonces, en principio, nosotros nos quedamos vinculados a los contratos que hemos hecho [hasta que venzan], pero no necesariamente, porque si no llegamos a un acuerdo y es incómodo para ambas partes, lo dejamos. Los de las editoriales son mucho más complicados y no te cuento los del cine, que pueden ser una pesadilla».

¿Qué debe tener en cuenta un autor que empieza y no sabe de contratos?

«Le diría que tuviera cuidado con los tiempos, sobre todo. Tenemos suerte porque ahora la ley de propiedad intelectual no permite hacer contratos de más de 15 años. Es el máximo, pero hay editoriales que ponen una cláusula —que no es legal—, por la que se renueva automáticamente después de los 15 años. Eso no se puede hacer. Pero hay abogados que interpretan que sí, que suelen ser los de las editoriales y hay abogados que dicen que ni hablar, que para eso está la ley. Antes se hacía el contrato sin término y te quedabas con la editorial para siempre. Hay que tener mucho cuidado».

Después añade que también deben tener cuidado con los porcentajes de todos los derechos subsidiarios. A veces algunos son un poco abusivos, dice Gloria, aunque quiere dejar claro que son solo algunos.

Y es que, en el mundo editorial, como en botica, hay de todo.

¿A ti qué te parece? ¿Crees necesario tener agente editorial o prefieres buscarte la vida?