Ahora vivo en un pueblo, Ana Bustelo. Ilustración, IKlindworth

Ahora vivo en un pueblo

Esta mañana me han despertado unas luces de emergencia. Giraban sin parar sobre el techo de la habitación. Al principio, he pensado, «ya está la poli», y he vuelto a cerrar los ojos. Vivo al lado de una comisaría y siempre tengo la casa llena de luces giratorias. Mi pisito de Madrid se parece mucho a una discoteca. Me he dado la vuelta a ver si lograba conciliar el sueño de nuevo.

¡Un momento! ¿Qué?

Me he levantado de un salto. Literal, como dice ahora la juventud. He saltado de la cama para mirar por la ventana. Las luces de la poli son azules y estas ¡son naranjas! ¡Esta ventana no es de un tercer piso! Esta da directamente a la calle. Este no es el salón de mi pisito y esto no es Madrid. ¿Dónde estoy?

He vuelto a tirarme en la cama y he dado un gran suspiro.

Las luces son del tractor que maneja con gran destreza el vecino de enfrente. Sale todos los días a las cinco o las seis de la mañana. Se me había olvidado.

Ahora vivo en un pueblo.

La ilustración es de Ignacio Klindworth.

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Ana Bustelo | Servicios editoriales y traducción literaria
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